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El oro pierde impulso y vuelve a mirar al soporte de los $4,080
El repunte del petróleo y de los rendimientos de los bonos del Tesoro presiona al metal precioso, mientras el mercado espera los PMI preliminares de Estados Unidos para evaluar las perspectivas de crecimiento y la evolución de los tipos de interés.

El repunte del petróleo y de los rendimientos de los bonos del Tesoro presiona al metal precioso, mientras el mercado espera los PMI preliminares de Estados Unidos para evaluar las perspectivas de crecimiento y la evolución de los tipos de interés.
El oro vuelve a perder terreno y se aproxima a una zona técnica relevante, situada en torno a $4,080 por onza, después de no conseguir superar una línea de tendencia clave. El ligero repunte del petróleo y de los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense ha restado atractivo al metal precioso, que continúa mostrando una evolución irregular ante la ausencia de novedades capaces de definir una dirección clara para los mercados.
El movimiento se produce en un contexto de creciente incertidumbre sobre la economía mundial. Mientras las bolsas siguen mostrando debilidad por las dudas sobre las valoraciones de las empresas vinculadas a la inteligencia artificial, el mercado de materias primas permanece condicionado por los riesgos geopolíticos y las expectativas de inflación. Para el oro, la evolución de los rendimientos de la deuda estadounidense será especialmente relevante, ya que determina, junto con las expectativas de inflación, el coste de oportunidad de mantener un activo que no ofrece rentabilidad periódica.
Los PMI de EE. UU., la gran referencia de la semana
La atención de los inversores se desplaza ahora hacia la publicación de los PMI preliminares de Estados Unidos, prevista para el viernes. Estos indicadores permitirán obtener nuevas pistas sobre la evolución de la actividad empresarial y comprobar si las preocupaciones sobre el crecimiento económico están justificadas.
Unos datos inferiores a lo esperado podrían intensificar los temores de desaceleración y favorecer una moderación de las expectativas sobre los tipos de interés a largo plazo. Si este escenario se traduce en una caída de los rendimientos reales de los bonos del Tesoro, el oro podría recuperar atractivo y encontrar apoyo para rebotar desde sus niveles actuales.
Por el contrario, unas cifras mejores de lo previsto aliviarían las preocupaciones sobre el crecimiento y podrían reforzar las expectativas de que los tipos de interés se mantengan elevados durante más tiempo. En ese caso, el aumento de los rendimientos reales supondría un obstáculo para el metal precioso y podría prolongar las caídas.
La reacción del mercado dependerá, por tanto, no solo del dato de actividad, sino también de cómo este modifique las expectativas sobre la política monetaria de la Reserva Federal. La relación entre crecimiento, inflación y rendimientos será determinante para definir la dirección del oro en las próximas sesiones.
El petróleo mantiene la presión geopolítica
El mercado energético añade otro factor de incertidumbre. El petróleo continúa extendiendo sus ganancias ante el estancamiento de las negociaciones entre Estados Unidos e Irán y la escalada del conflicto entre Arabia Saudí y los hutíes, circunstancias que mantienen elevada la prima de riesgo geopolítico.
Las informaciones difundidas por Al-Arabiya sobre un posible anuncio de avances en las negociaciones entre Washington y Teherán durante esta semana todavía no se han confirmado. La experiencia con noticias similares aconseja prudencia: las expectativas de un acuerdo pueden generar movimientos inmediatos en los precios, pero no garantizan avances efectivos en el proceso diplomático.
Un acuerdo inesperado podría provocar una corrección significativa del petróleo al reducir la prima de riesgo geopolítico. En cambio, un estancamiento prolongado de las conversaciones o una nueva escalada del conflicto mantendrían la presión alcista sobre el crudo.
Esta evolución plantea un escenario complejo para el oro. Un petróleo más caro puede alimentar las expectativas de inflación y favorecer la demanda de activos de cobertura, pero también puede presionar al alza los rendimientos nominales y dificultar la relajación de la política monetaria. El efecto final dependerá de cuál de estas fuerzas domine en cada momento.
Los $4,080, nivel técnico a vigilar
Desde el punto de vista técnico, el oro ha encontrado dificultades para superar una línea de tendencia relevante y vuelve a acercarse a la zona de $4,080 por onza, que se perfila como el siguiente soporte de referencia. La reacción del precio en ese nivel será importante para determinar si la corrección actual puede estabilizarse o si existe margen para nuevas caídas.
Un rebote desde ese entorno, acompañado de un retroceso de los rendimientos reales, reforzaría la posibilidad de una recuperación hacia niveles superiores. Por el contrario, una ruptura clara del soporte aumentaría el riesgo de que la presión vendedora se prolongue.
En definitiva, el oro afronta una semana en la que los datos macroeconómicos estadounidenses y la evolución del conflicto en Oriente Medio pueden resultar decisivos. Los PMI del viernes serán la principal referencia económica, mientras que el petróleo y los rendimientos de los bonos seguirán marcando el contexto de mercado. Hasta que aparezca un catalizador más claro, el metal precioso podría continuar condicionado por movimientos de corto plazo y por la incertidumbre sobre el crecimiento, la inflación y los tipos de interés.
Análisis original de Miguel A. Rodriguez, fechado el 20 de octubre de 2026.
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