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Oro bajo presión ante una semana clave para los mercados
El oro seguía bajo presión antes de los datos de inflación PCE y empleo de Estados Unidos. La visión de medio plazo se mantenía bajista, con un objetivo en torno a $3,950 por onza.

El mercado afrontaba una semana especialmente relevante para determinar la dirección de los principales activos financieros, con la atención centrada en las próximas referencias económicas de Estados Unidos.
El PCE y el empleo marcan la senda de los tipos
El miércoles se publicaba el dato de inflación PCE, una de las medidas de precios que la Reserva Federal sigue con mayor atención, y el viernes se conocían las cifras de empleo. Ambos indicadores serían fundamentales para valorar la trayectoria de los tipos de interés y las expectativas sobre la política monetaria de la Fed.
Una inflación más persistente de lo previsto, especialmente si venía acompañada de un mercado laboral resistente, podía reforzar la expectativa de tipos elevados durante más tiempo, favoreciendo al dólar y manteniendo altos los rendimientos de los bonos. Por el contrario, unos datos más débiles podían reactivar las expectativas de recortes y aliviar parte de la presión sobre el oro.
Geopolítica y petróleo envían señales mixtas al oro
La incertidumbre geopolítica continuaba siendo elevada. Las negociaciones entre Estados Unidos e Irán seguían sin acuerdo después de la reunión del viernes, por lo que el riesgo de una nueva escalada permanecía sobre el mercado.
Sin embargo, el petróleo mantenía cierta presión bajista tras retroceder desde sus máximos recientes. Esta evolución podía contribuir a moderar las expectativas de inflación y reducir parte de la presión sobre los bancos centrales para mantener políticas más restrictivas. Para el oro, no obstante, el efecto era ambiguo: un petróleo más bajo podía favorecer unas expectativas de tipos menos agresivas, pero al mismo tiempo reducía parte de la prima asociada al riesgo inflacionista y no generaba suficiente demanda de refugio como para frenar la corrección del metal.
Visión bajista de medio plazo con objetivo en $3,950
En este contexto, el oro continuaba mostrando una estructura vulnerable. La combinación de unos tipos de interés todavía elevados, la posibilidad de que la Fed mantuviera una política restrictiva durante más tiempo y la fortaleza del dólar constituía un factor de presión, mientras que la incertidumbre geopolítica actuaba como elemento de soporte. La reacción del mercado a los datos PCE y de empleo sería, por tanto, especialmente importante para determinar si la corrección podía profundizarse.
Desde una perspectiva de medio plazo, la visión sobre el oro seguía siendo bajista, con un objetivo en torno a $3,950 por onza. El recorrido no tenía por qué ser lineal y cualquier aumento significativo de la tensión geopolítica o un cambio brusco en las expectativas de tipos podía provocar rebotes. Pero mientras la inflación siguiera condicionando a la Fed y los rendimientos permanecieran elevados, el balance de fuerzas continuaba siendo desfavorable para el metal.
Análisis original de Miguel A. Rodriguez, fechado el 29 de septiembre de 2026.
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